
Un apagón en un sistema eléctrico conlleva costos significativos que van más allá de la pérdida económica directa. Además de las interrupciones en la producción y productividad, la imagen de la empresa se ve afectada, impactando la confianza del público y potenciales inversores. La atención a la falla implica gastos operativos considerables, mientras que la recuperación requiere inversiones a largo plazo, incluyendo la compra de nuevos equipos y medidas preventivas. La importancia de la prevención y el mantenimiento adecuado se destaca ante los impactos integrales que un apagón puede tener en la sociedad y su infraestructura.

























